Los españoles tendremos ADSL de un mega de velocidad (de descarga, supongo; de subida, a saber) como parte de servicio universal de comunicaciones, a un precio supuestamente asequible. Eso sí, a partir del 1 de Enero de 2.011. O eso dice, entre otras cosas, Miguel Sebastián, Ministro de Industria. Aunque todos sabemos que el ADSL no garantiza más del 80% de ancho de banda nominal. Y que lo de precio asequible no tiene por qué significar barato. Aparte de que un mega nominal da para muy poquita cosa, claro.
De todas formas, ese mínimo de poco o nada va a servir para la que nos tienen preparada a los internautas. Cultura e Industria han salvado el escollo para que las operadoras frenen el intercambio de archivos por redes y protocolos P2P. Como siempre, se asume que todo lo que circula por P2P es material sujeto a derechos de autor. Como ya esperábamos, probablemente se den pasos para criminalizar el intercambio de archivos, algo que ahora no sucede cuando es para uso privado y sin ánimo de lucro.
A ver, volvemos a lo de siempre. No me parece mal que, quien quiera, cobre por su trabajo. Es más, me parece lógico y normal. Pero de ahí a criminalizar toda una red o todo un protocolo, hay un paso enorme. Porque Industria afirma que se van a conjugar la libertad y privacidad de los internautas con las actividades encaminadas a frenar las descargas de material sujeto a derechos de autor. Y que me expliquen cómo van a saber si lo que yo descargo está sujeto o no a derechos de autor, sin mirar antes de qué se trata.
A mí me encanta el anime. Y muchas series inglesas y americanas. Y me gusta ver películas y series en su idioma original, cuando puedo. Muchas de esas series, ya sean anime o con actores de carne y hueso, no se han estrenado aún en España. Así que las suelo descargar para verlas, y muchas veces subtituladas por gente que lo hace de forma altruista y sin beneficiarse económicamente de ello. Sin embargo, esas series que yo me descargo están sujetas a derechos de autor en la mayoría de los casos. Y hay películas a patadas que están descatalogadas y no se pueden adquirir de forma legal en tiendas... a menos que se recurra al mercado de segunda mano, si se tiene suerte y hay alguna copia disponible de lo que buscas. En cuanto a música... apenas si oigo música en español. La música española es muy poppy, en términos generales. Y el pop es un género musical que me revienta casi tanto como el reaggetón.
No me parece mal que se cree un portal de descargas de pago. Pero, como ya he dicho, si se trata sólo de música y películas en español, no me interesa como consumidora. Creo que tengo derecho a elegir, ¿no?
A mí todo esto me suena a afán recaudatorio de Los Innombrables (no pongo calificativos no vaya a ser que me denuncien, hoygan... aunque en realidad igual lo hacen de todas maneras, que a estos la libertad de expresión se la trae un poco floja). No me niego a pagar al autor por su obra. No me niego a pagar un pequeño porcentaje a la tienda que me vende, por eso de crear puestos de trabajo. Pero sí me niego a pagar a un puñado de apoltronados que están ahí fingiendo que le están haciendo un gran bien a la cultura, cuando todo el bien que hacen es a su bolsillo.
ACTUALIZACIÓN: El periódico ha actualizado su noticia y aclara que lo que va a ofrecer el dúo Industria-Cultura no es un portal de descargas, sino un buscador con enlaces a sitios de pago. Vamos, que se van a dejar una pasta (porque seguro que es un proyecto millonario) en hacer algo que cualquier usuario medio sabe hacer solito. Quién dijo crisis.